Un año más el inicio de la época estival ha poblado nuestro país de grandes conciertos y festivales, dejando a un lado la amplia oferta de espectáculos prevista en Mijas y la Costa del Sol, los amantes del rock duro han vuelto a tener en el sur un punto de referencia a nivel internacional, Lorca Rock.

En un viaje organizado por la Concejalía de Juventud, los mijeños tuvieron la oportunidad de asistir el pasado sábado 18 de junio a lo que ha sido considerado el mayor festival heavy de España. En su octava edición, el festival Lorca Rock reunía en el municipio murciano a un elenco de las mejores bandas internacionales con motivo de la única actuación de Iron Maiden en nuestro país este año, una excusa perfecta para reunir a unos 10.000 seguidores llegados desde todos los puntos de nuestra geografía.
La excursión, subvencionada por el consistorio mijeño, partía a
tempranas horas desde Mijas Pueblo y Las Lagunas para llegar a Lorca entorno a la 1 de la tarde, ya iniciado el evento, miles las personas se reunían entorno al escenario para disfrutar de las primeras bandas. Tras los guipuzcoanos Legen Beltza , en un horario casi cronometrado, saltaron al escenario los londinense Dragonforce , uno de los nuevos valores del estilo que se han ganado a pulso su asistencia a Lorca tras telonear a bandas como Judas Priest en su gira británica.
La sobremesa marcó un punto de inflexión en los acontecimientos del día, los germanos Running Wild se habían descolgado del cartel semanas antes, por lo que fueron los brasileños Angra los encargados de iniciar el apartado “bandas consagradas”. Con cierto retraso sobre la hora prevista, las 4 de la tarde, la banda de Eduardo Falacci saltó a las tablas con la única intención de hacerse querer por el público, en un ejercicio de plena corrección los cariocas repasaron sus mejores temas en un show venido a menos por la calidad del sonido y los problemas técnicos. Reducida a
prácticamente 45 minutos su actuación por ajustes de horarios en el programa, Angra abrió camino a los italianos Lacuna Coil , quienes saltaron al escenario entorno a las 6 de la tarde. La inmediatez de los hechos acontecidos, junto con la rectitud del horario estipulado, hizo que los transalpinos fueran directos al grano, un repaso a lo mejor de sus 4 discos de estudio en el que no faltó la ejecución de un tema inédito previsto para su próximo álbum.
Con una puntualidad tan estricta que se adelantaba al horario marcado, los grandes embajadores del Berkley School saltaron al escenario. Dream Theater había anunciado en la rueda de prensa previa
que venían dispuestos a sorprender con el repertorio, así lo hicieron. Abriendo con un contundente As i Am , de su álbum Train of Thougth , los neoyorquinos no dejaron títere con cabeza en un repaso a lo mejor de su carrera sin olvidar su flamante y nuevo Octavarium , estrenado en España para la ocasión. Sin duda la nota a destacar fue la actitud de su cantante, James Labrie, pocas veces se le ha visto tan cómodo sobre las tablas y a la altura del “Dream Team” que le acompaña.
Antes de las 9 de la noche, el escenario se quedó completamente vacío para la esperada actuación de Iron Maiden, casi una hora de montaje para poner a punto el decorado y levantar dos inmensas pantallas que acompañarían a la doncella en un repaso a sus primeros cuatro discos. La capacidad
de reciclarse a si mismo en cada espectáculo, junto con una de las puestas en escenas más impresionantes de los últimos 25 años, hizo que nadie quedara a disgusto, los telones alegóricos rotaban al paso de himnos como The Troppers, Piece of Mind, Running Free o Run to the Hills, bañados con los precisos fuegos de artificio y ensalzados por el mejor “frotman” del planeta, Bruce Dickinson.
Tras los de West Ham, el festival quedaba visto para sentencia, la corrección de un público entregado en todo momento no menguó las aspiraciones de los míticos Stryper para echar el cierre. Entorno a la medianoche, como estaba previsto, el rock evangelizador de los norteamericanos puso el contrapunto a la descarga previa, la pésima calidad del sonido, junto con el cansancio, hizo que muchos arrojaran la toalla hasta la próxima edición y pusieran rumbo a la zona de acampada. Fue tras este último espectáculo, cuando la expedición mijeña retornó al autobús para llegar a casa 24 horas después de su salida.



